Unos terribles pitidos despiertan a Andrea. Ella, muerta de sueño se dirige al calendario colgado junto a su puerta y tacha el día de hoy, Miércoles 13 de diciembre. Luego, se dirige hacia el armario y se pone unos vaqueros anchos, una camiseta roja y una chaqueta negra. Después de vestirse se pone unas zapatillas converse negras y se peina. Por último, coge la mochila y sale de su casa. No lleva abrigo, pero no tiene frío a pesar del vaho que se forma cuando respira. LLega al instituto cuando todos han entrado ya y sólo algunos alumnos se quedan remoloneando en la puerta. Una de ellos, su amiga Carolina, se aproxima a ella al verla.
Carolina: eyyyy!
Andrea: hola
Carolina: ¿que tenemos ahora?
Andrea: mates
Andrea responde seca, sin entusiasmo, algo no muy común en ella
Carolina: ¿qué te pasa?
Andrea: Nada. Que tengo sueño
Ambas ríen mientras entran en su clase y se sientan. Carolina, delante; Andrea, justo detrás.
Hay muchos grupos hablando de pie por toda la clase. En realidad, son las únicas que están sentadas, pero les da igual. Hablan de trivilidades, haciendo el tonto y gastándose bromas. Poco a poco van llegando las demás chicas que conforman su grupo y se unen a las bromas y risas. Pero todas lo notan, Andrea no está igual que otros días, no ríe igual, no sonríe tanto como siempre. Le han preguntado un par de veces pero ella ha eludido el tema. Al final, llega la profesora y no les queda otra remedio que callarse. A los 5 minutos tocan a la puerta. Todos reprimen una sonrisa pues saben que la profesora odia que la interrumpan. Si es un alumno, lo pagará caro; si es un profesor, simplemente se morderá la lengua.
Profesora: adelante
Abre la puerta una chica de la misma altura que Andrea, con los ojos marrones y una melena larga y rizada.
Chica: perdón, es que nos hemos perdido
Profesora: ah si, vosotros sois los nuevos ¿no?
Chica: si, Selena y Andrea
Profesora: muy bien. Pues pasad y presentaos.
Andrea no puede reprimir una risa. Ella pensaba que había dos chicas, pero allí hay un chico. Algunos compañeros la imitan y se ríen. La primera en hablar es la chica del pelo rizado
Selena: bueno, me llamo Selena y vengo de Italia aunque soy española
Andrea: yo soy Andrea, aunque podéis llamarme Andy, soy Italiano y...ya.
Profesora: sentaos en aquellas mesas del fondo
Ellos se sientan en las mesas indicadas, justo detrás de Andrea. Ella intenta ignorarlos pero Selena enseguida intenta entablar conversación
Selena: hola,¿ como te llamas?
Andrea: no me apetece demasiado decírtelo
Andy: oye, no seas borde con ella
Andrea reprime una sonrisa y se gira
Andrea: me llamo Andrea
Selena se empieza a reír al ver la cara del chico. Aunque el semblante de este cambia pronto.
Andy: jaja tienes nombre de chico
Andrea: no, perdona, tú tienes nombre de chica
Selena se ríe aún más.
Selena: ¿sabes? eres la primera persona que consigue ponerlo así de rojo desde...
Andy: ¡¡cállate!!
Andrea se sienta bien y sonríe. Le caen bien esos dos. Pasa la clase y Andrea se dirige hacia el baño. No puede más. Allí, se quita uno de los guantes que lleva dejando a la vista una venda ensangrentada
Andrea: lo que me temía- susurró- la herida se ha abierto. Mierda....
En ese momento, la puerta se abre. Andrea se asusta y se intenta poner el guante. Demasiado tarde. Ya la ha visto
Selena: pero que haces burra! ¡la vida es demasiado bonita para hacer eso!
Andrea: ¿qué?
Selena: ¡no lo hagas! ¡no te suicides!
Andrea: no me voy a suicidar ¿qué te hace pensar eso?
Selena: la venda....
Andrea:-volviendo a ponerse el guante- me corté ayer trabajando
Ambas salen del baño.
Selena: ¿y en qué trabajas?
Andrea: en jardinería. Me corté con unas tijeras de podar
Selena: yo nunca he trabajado. Me gustaría hacerlo algún día.
Andrea: créeme. No te gustaría.
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